La tendencia más moderna hoy en día, en cuánto a cocina refiere, involucra el mayor reto para los chefs que buscan crear platillos nuevos día con día. El reto de encontrar nuevas combinaciones de ingredientes que sean apetitosas para el paladar es cada vez más díficil y los chefs acuden a utilizar nuevas técnicas e ingredientes. Estas "nuevas" combinaciones son experimentadas en una variedad de texturas y temperaturas acorde al estilo de cada chef y con la ayuda de ingredientes no-tradicionales que antes no se veían en los almacenes de la cocina típica. Este movimiento catalogado (erroneamente según algunos) como "Gastronomía Molecular" (término atribuido al químico-academico Hervé This) busca explorar los efectos de los cambios térmicos en el sabor, presentación, sabor, y textura de los alimentos así como la utilización de nuevos gelificantes y espesantes para modificar esta última con el fin de que el comensal experimente diferentes sensaciones con un mismo ingrediente.
Heston Blumenthal de The Fat Duck en Inglaterra explora además la relación de Compuestos Volatiles Orgánicos (VOC por sus siglas) en los alimentos. De esta manera busca hacer "maridajes" poco comunes de ingredientes, pero que derivado de su estructura molecular interna, se complementan.
Ejemplos de estas combinaciones poco ortodoxas son caviar de beluga (o alguno con perfil de sabor similar) con chocolate blanco, gel de betabel con naranja, nieve sabor a huevo con tocino (bacon and eggs) entre otros.
Lo que hace que el caviar vaya tan bien con el chocolate blanco es el contenido de "amines" (un grupo de proteínas modificadas desde su estado de aminoácidos, pero no tanto que se conviertan en amonia) en ambos. Esto hace que algo que parezca que "chocará" en realidad se complemente. Agrégale a la fórmula una copa de champaña y tendrás un bocado para abrir boca antes de esa cena especial.